¡Yoye, ponle sabor!
La 32 Feria Internacional del Libro de La Habana recibió una de las noticias más novedosas en el panorama musical latinoamericano. Vuelve la revista Swing Latino, un hito en la historia de la salsa.

La oportunidad de presentar Entren que caben cien, un libro post mortem del periodista Ángel Méndez que recoge crónicas sobre cien músicos, significó un espacio para los venezolanos encargados de mantener el legado del autor en el contexto musical. Su hija, Giorgeling Méndez, exhibió el proyecto en el cual deposita toda la ilusión que le dejó su padre por la música: recuperar la revista musical más importante de su tiempo: Swing Latino.

La revista nació el 10 de octubre de 1977. «Fue la primera en el género de habla hispana que se fundó desde Caracas, Venezuela. El fotógrafo Fernando Sánchez y mi padre Ángel Méndez se unieron para fundar Swing Latino» con el objetivo de hacer la voz, una vez hecha la música, de los artistas salseros; relató Giorgeling Méndez, conocida como «La Yoye de la salsa» en la emisora radial venezolana que lleva el mismo nombre y propósito de la revista.

Swing Latino acogió a grandes de la salsa como Celia Cruz, Pete El Conde Rodríguez, Ismael Rivera, Rafael Cortijo, Johnny Pacheco, Rubén Blades y Héctor Lavoe. La Yoye trajo un material sonoro del mismísimo Ángel Méndez. Durante la grabación, describió algunas escenas polémicas por las que atravesó el periodista mientras dirigía la revista.

«El gancho fue la manera como se reseñaba el espectáculo. Intentábamos escribir de otra forma, influenciados por el Nuevo Periodismo que estaba en boga y que, de una u otra forma los periodistas  de mi generación fueron tocados por ese estilo», expresó Méndez en una de las entrevistas.

Actualmente, Giorgeling Méndez escribe crónicas digitalizadas en Radio Café Atlántico, donde relata acontecimientos nacionales de la escena musical. Su objetivo es llevar toda esta información al plano de impresión.

Como si la música marcara el tiempo, La Yoye siempre tuvo un ritmo que acompañaba el discurso. «Vienen otros libros tras la recopilación de lo que dejó mi padre por escrito antes de ir a la rumba del cielo. Dejó también una familia grandísima de músicos nacionales e internacionales que me quedan como una herencia natural», concluyó La Yoye, mientras la música lanzaba los últimos versos que bien podrían ser la metáfora de futuras crónicas en Swing Latino: «Soy el pasaporte para un viaje sabroso y musical».

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