¿Qué será de los libros?

En el Salón Profesional del Libro aconteció un conversatorio en que figuraron tres exponentes de la edición en Cuba: Rafael Grillo, Yunier Riquenes y Yasel Toledo. La charla constituyó un acercamiento al vínculo entre editoriales, autores y lectores, como parte del cronograma de la Feria Internacional del Libro de La Habana.

Ya no basta con los libros impresos. Ahora, más que nunca, gracias a las plataformas digitales, existen herramientas para promover las relaciones entre los agentes literarios. Paralelamente, a nivel mundial no se piensa más en el libro como solo un producto literario, sino insertado en otros proyectos que permitan que el material circule, explicó Toledo.

«En el contexto cubano es duro llevar a cabo esos cambios pertinentes, pero a través de alianzas con otras formas del arte es posible», concluyó.

La resistencia al universo digital por parte de los sellos editoriales de la Isla experimenta una ruptura durante la época pandémica. En la medida que ese fenómeno de aceptación va avanzando se reconfiguran las relaciones entre editores y autores, relató Riquenes.

¿El libro es impreso o es digital?, cuestionó Riquenes, para explorar el panorama de cómo los escritores entienden este salto tecnológico. Otros ángulos que ilustran el reto es lo complejo que puede resultar a los editores cubanos adaptar ciertos productos literarios para favorecer el posicionamiento digital. 

Algunas interrogantes que amplían este tema son: ¿En qué servidores se encuentra archivada la información de la literatura cubana? ¿Cómo construimos una imagen de la literatura nacional si no creamos bases de datos autónomas?

En el espacio de intercambio con el público, Neyda Izquierdo aseguró que el editor del presente siglo debe permitir que su pensamiento evolucione para lograr aprovechar todas las posibilidades disponibles en cuanto a formato, ilustración, tipografía.

La editora Elizabeth Díaz aportó que el equipo editorial tradicional de los tiempos actuales debe incluir nuevos profesionales capaces de ampliar el espectro tecnológico en la producción de libros.

El libro impreso no es más que un formato de circulación de la palabra, intervinó Grillo acerca de las divisiones que existen entre el papel y el soporte digital. Los lectores de libros físicos son tan solo un segmento de la humanidad, y esa realidad varía según los sectores generacionales, algunos donde el libro material es muchas veces entendido como un objeto de exhibición.

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