Promoción literaria, el gran reto del Taller del Librero
7 septiembre, 2026 por
Dianelis Díaz Bueno (ACN)
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   ¿Cómo se promociona un libro en la era digital y en la comunidad? esa fue la interrogante que marcó el Taller del Librero, celebrado por primera vez en Guantánamo como parte de la 34 Feria Internacional del Libro FILHCUBA 2026, con la participación de escritores, bibliotecarios y promotores culturales.

   El encuentro, desde la librería ateneo Asdrúbal López, demostró que el escritor contemporáneo, como coincidieron los panelistas, está llamado a ser el primer defensor de su propia obra, a gestionar su imagen pública y a imbuirse en la promoción diaria de aquello que escribe.

   Para esa travesía se ofrecieron brújulas concretas, la regla del 80/20 se alzó como principio rector en redes sociales: un 80 por ciento de contenido orgánico —reseñas, fragmentos, confesiones de autor— y apenas un 20 por ciento de venta explícita.

   Enamorar antes que facturar —señalaron—, sembrar expectativas para que el lector sienta la urgencia de acercarse, y mediante plataformas digitales como Facebook, Instagram, YouTube o WhatsApp son puentes imprescindibles, cada uno con su gramática propia.

   No se trata de estar en todas partes, advirtieron, sino de habitar con autenticidad allí donde respira la comunidad lectora afín al género que se cultiva.

   Por otro lado, está el comercio presencial, donde la experiencia del librero se revela como arte mayor; quien domina la trayectoria de un autor o la singularidad de una novela puede transformar la indecisión en compra.

   El ejemplo de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, resonó como lección: su valor no está en la portada, sino en la capacidad del vendedor para explicar por qué esa historia merece ser leída, eso es lo que deben lograr los libreros, así como su incansable promoción.

   Precisamente por esa capacidad de enamorar al lector, fue homenajeada Soneida Pérez Durán, de la librería ateneo Asdrúbal López, con el premio a la Mejor Librera, entre aplausos que supieron a abrazo colectivo, mientras la Editorial El Mar y la Montaña se alzaba con el galardón La Puerta de Papel, que otorga el Instituto Cubano del Libro.

   El cierre dejó un mensaje claro: el libro sigue siendo la única inversión que no se devalúa; frente a la presión que genera la inmediatez, los promotores guantanameros apuestan por la paciencia y la honestidad para tender puentes entre los estantes y el corazón de una generación que espera ser seducida por una buena historia.

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