Los libros, esos invasores especiales, conquistan Artemisa

Cada año, Artemisa abre sus puertas a unos invasores especiales por los que su gente aguarda; esos seres cobran vida cuando los hojean y descubren sus secretos: se trata de los libros, conquistadores para quienes el territorio organizó una feria, a partir de hoy jueves 7 de marzo.

Antes de que ese ejército de aventuras, cuentos, novelas, poemas, historias y curiosidades científicas se esparza entre niños, jóvenes y adultos, las autoridades de la provincia previeron una inauguración oficial, porque el esperado fenómeno lo merece.

Olga Montes Barrios, escritora a quien está dedicado el evento junto al Doctor en Ciencias Oscar Rodríguez Díaz, aludió a la voluntad y el esfuerzo de quienes procuran la calidad de esta fiesta del libro, y aprovechó la ocasión para levantar la voz a favor de las mujeres escritoras.

La prolífera autora afirmó que estos días serán una invitación a hacer un alto, en medio de lo agitado del trabajo, para dialogar con el libro, reflexionar, dedicar un tiempo al recogimiento íntimo, a la búsqueda y al intercambio.

Mantener la Feria del Libro, a pesar de las carencias y crisis económicas, es digno de destacar en estos tiempos, y habla mucho del pueblo que somos, de su política cultural y sus autoridades, subrayó.

Un pueblo valiente y culto no solo se dedica al trabajo productivo, sino también a dar hondura a su visión del mundo, a fortalecer la vivencia de su pasado, a comprender y estimar los valores culturales de otras naciones, a incorporarse a las corrientes más positivas y creadoras de su época, sostuvo.

Montes Barrios insistió en que un pueblo culto reconoce en sus escritores a quienes expresan con la palabra escrita la aspiración, el sentimiento, la duda vital, la esperanza activa, la crítica constructiva, los modos y matices más diversos de la realidad social.

Reconozcamos hoy al libro (ya sea en su formato digital o impreso) como cordial mensajero de la cultura, agregó. 

Oscar Rodríguez Díaz reveló su sueño de niño de ser escritor, su afición por la geografía, y cómo descubrió el puente para unirlas, mediante el arte de enseñar, en el primer contingente del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech y luego a través de la escritura. 

En las aulas, frente a la pizarra y mapas colgantes, encontró los recursos para hacer realidad aquel lejano sueño de la niñez, convertido en nueve libros ya, como su Geografía de las curiosidades, el primogénito y preferido, confesó.

Solo unos instantes después, tras los aplausos y el cariño hacia ambos, comenzó la conquista desde instalaciones y kioscos, cuando miles de textos volvieron a seducir a los artemiseños.


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Feria del Libro: reafirmación de la vocación cultural de Cuba