Las reinas africanas de Laura Restrepo

En la Sala Alejo Carpentier, como parte de la 32 Feria Internacional del Libro de La Habana ocurrió la presentación del volumen Canción de antiguos amantes de la reconocida escritora colombiana Laura Restrepo. El libro, inicialmente publicado por la editorial Alfaguara, arribó como propuesta a la feria reeditado por el sello Arte y Literatura.

A la ceremonia asistieron Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro, Osmany Echevarría, director de la Editorial Arte y Literatura, José Fernández Bermúdez, Embajador de la República de Colombia en Cuba, el afamado escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez así como otros intelectuales cubanos.

«He hecho unas cuántas ediciones literarias en Cuba pero este ha sido el volumen más complejo con el que he trabajado en mi vida por las numerosas citas, referencias, el lenguaje y el modo de narrar que es muy peculiar. Es singular la forma en que Laura entreteje las historias paralelas sin disgregarse y manteniéndolas todo el tiempo equilibradas al mismo nivel de dinamismo», confesó Echeverría.

Explicó Echevarría que en la mayoría de los procesos editoriales es constante la retroalimentación con el escritor y surgen muchos desacuerdos. En cambio, Restrepo a través de un amplio intercambio, le permitió hacer lo que considerara pertinente en la corrección y confió en su quehacer.

«Siempre respeté su estructura e intencionalidad. Es un libro que va variando en el lenguaje por la zona geográfica que toma de escenografia y trata temas realmente sensibles como la realidad de los desplazados, las mujeres y las guerras, conflictos y pobreza en Yemen, Etiopía, Somalia», apuntó.

Cuando uno concluye la lectura de la obra se da cuenta de que la reina de Saba es más que la construcción de un personaje. Es una representación que encarna en todas las mujeres no solo de África sino de cualquier hemisferio, que sufren, viven desplazamientos o aparecen en las historias reales de los periódicos, expresó Echeverría.

«Es una novela que acerca al lector cubano a la obra de Restrepo como narradora. Las historias contenidas en él aunque recrean zonas exóticas para esta latitud, comparten sensibilidades».

Restrepo agradeció al editor por: «un bellísimo trabajo que encaja con todas mis expectativas». La autora también contó que su hijo le había referido que Canción de antiguos amantes parecía escrito para Cuba; en el momento idóneo para encontrar en esta tierra a sus lectores privilegiados.

El hilo central de la obra surgió como producto de una serie de viajes que Restrepo emprendió junto a Médicos sin Fronteras por Yemen. Pese a tratar situaciones desoladoras, la prosa deviene en una historia de amor, esperanza y solidaridad.

«Es una novela que acerca al lector cubano a la obra de Restrepo como narradora. Las historias contenidas en él, aunque recrean zonas exóticas para esta latitud, comparten sensibilidades».

Restrepo contó al público los obstáculos del proceso de ceder los derechos de autor a la editorial cubana y el extenso camino hasta que se consiguió la esperada publicación.

«Omar Valiño afirmó que este era un libro premonitorio del porvenir. Cuando recorrí Yemen me pareció que estaba presenciando lo que la humanidad imagina que será el fin del mundo. Encontré un país atravesado por la hambruna y el conflicto, pero imbuido por la magia de su literatura y signado por la poderosa cultura en que surgió Las mil y una noches. Yemen es un país prohibido, a causa de las guerras y el aislamiento al que se le somete», afirmó la autora.


Restrepo también compartió el contenido mítico y ancestral de encontrar a Lucy, el esqueleto prehistórico de la primera hembra que se levanta sobre sus pies, otea el horizonte, piensa en el futuro hacia un sueño posible y echa a andar. «Este ha sido un planeta de migrantes desde el inicio de los tiempo», agregó.

Acerca de la génesis de su novela contó el intercambio con muchas mujeres de Yemen a las que preguntó: «¿De dónde provienes tú?» «Yo soy descendiente de la reina de Saba, me decían con orgullo y casi con arrogancia por saberse herederas de una tradición milenaria que va a subsistir», describió la autora. La conformación del plano mágico en que el mito y la realidad se unen le llegó luego, cuando, mientras revisaba la bibliografía disponible, Restrepo encontró numerosos personajes fascinados y en ocasiones obsesionados con la figura de la reina.

«Es un libro que anuncia el fin del mundo tal y como lo conocemos y el nacimiento de un nuevo mundo basado en la empatía. El libro ambienta un tiempo mesiánico, que anuncia el fin del mundo tal y como lo conocemos y se dirige hacia el nacimiento de un nuevo mundo basado en la empatía», admitió.

Omar Valiño intervino afirmando que ese escenario de fronteras que retrata Restrepo es el corazón sangrante de la novela. «En su narrativa destaca la fuerza de su voluntad humanista», concluyó Valiño.

El escritor Pedro Juan Gutierrez se incorporó al intercambio: «Tenemos en común el oficio del periodismo, en el fondo, mucho del estilo de nuestra narrativa sale de la investigación antropológica y periodística».

Entre los obsequios que Echeverría le entregó a la escritora durante la ceremonia se encontraba una efigie de Oshún. Refirió el editor que este símbolo de la religiosidad nacional fue una imagen recurrente en su intercambio a distancia con la autora. Cuando la escritora se embarcó en compañía de un grupo especializado al territorio en conflicto de Gaza para gestionar la salida de los últimos colombianos, Echeverría le dijo «Que te proteja la Virgen del Cobre».

Restrepo en la ceremonia expresó su deseo y esperanza por la vida de los médicos cubanos secuestrados en África, cuyo paradero se desconoce.

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