La audacia de beber cuarenta vasos de vodka

En el contexto de la Feria Internacional del Libro de La Habana ocurrió la presentación del título Cuarenta vasos de vodka de Rogelio Riverón, galardonado con el Premio Alejo Carpentier de Cuento en su edición 2023. La ceremonia que se desarrolló en la sala homónima contó con la presencia de la escritora y ensayista Cira Romero, el poeta Leymen Pérez y Angélica Riverón Rojas, hija del escritor.

Romero teorizó acerca de los caminos de consolidación de un literato: «Un autor logra encontrar su voz propia, cuando el lector es capaz de identificarlo prescindiendo de su nombre. Eso ya es sello de garantía». Aludiendo a la obra de Riverón agregó: «Siento una total simpatía por su quehacer literario, lo valoro con el ojo crítico de investigadora y por eso me parece que este libro viene a engrosar la ya extensa región reconocida de su bibliografía».

«Si algo distingue la narrativa de este multipremiado autor —asegura Romero– es su voluntad de entregarnos piezas que nos sumergen, en ocasiones muy subrepticiamente, en el universo del ser humano y sus cualidades».

La precisión estilística de Riverón para seleccionar las palabras adecuadas es una condición presente en todo el volumen. Estos cuentos poseen en su construcción gran simetría de personajes y acción. En cada propuesta es posible percibir la voz auténtica y genuina del escritor, agregó.

La narrativa de Riverón requiere de una lectura activa y participativa. Su prosa está dotada de un entramado complejo donde el autor parece transitar por obras clásicas de la literatura universal, principalmente la rusa. «Ni en uno solo de estos cuentos puede el lector descuidarse, si no quiere arriesgarse a perder su verdadera esencia», analizó Romero.

«A pesar de su brevedad, tan solo 114 páginas, Riverón deambula por vericuetos que anidan en las realidades psicológicas de los personajes. En la obra se integran perturbaciones personales y circunstancias oscuras», anotó.

Describió además que leer cada cuento es como situarse al borde del abismo. Cima y sima confluyen en estas páginas a veces cortantes, donde es posible encontrar aura de vida y esperanza pero también sufrimiento.

«Leer a Riverón—aseguró Romero— requiere estar dispuesto a la experiencia de hallar vasos comunicantes que conducen a referentes universales. Se trata de un escritor culto en literatura, música, artes visuales, cine y filosofía».

Concluyó explicando que en este libro audaz, imprevisto y extraño Riverón puso a prueba sus habilidades para estructurar sus creaciones. Los diversos temas que desarrollan los cuentos confluyen en circunstancias de vida y realidades del ser humano.

Ante la ausencia del escritor en el evento presencial su hija, Angélica Riverón, se erigió como portavoz de su mensaje. Riverón expresó sorpresa ante la circunstancia de mudar abruptamente de organizador a galardonado gracias a la voluntad del jurado compuesto por Anna Lidia Vega Serova , Rubén Rodríguez y Georgina Pérez. Además, relató que durante su etapa en el sello Letras Cubanas como jefe de redacción de narrativa y luego director nunca cometió el error de soslayar la importancia de los premios Alejo Carpentier y Nicolás Guillén, que anualmente trazan uno de los posibles bosquejos de la literatura contemporánea cubana.

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