Herramientas de un editor adaptado a un nuevo tiempo

Esta mañana el Salón Profesional acogió por segundo año consecutivo a Pablo Canalicchio, director de la carrera de edición de la Universidad de Buenos Aires, quien ofreció la conferencia «La edición en la era digital. Estrategias y métodos para editar en tiempos de Chat gpt» como parte de las actividades del Taller de Editores.

A propósito del advenimiento y la consolidación de esta nueva tecnología, el profesor se declaró ni apocalíptico ni integrado y aclaró que en su conferencia mostraría algunos matices positivos y negativos al respecto.

La industria editorial es esencialmente creativa, y se compite de manera inevitable por el tiempo. «Los editores somos gente multitareas, por esa razón nunca tenemos tiempo», comentó. Es entonces cuando una herramienta como Chat gpt puede ser verdaderamente útil si la sabemos utilizar. Existen múltiples aplicaciones de las cuales un editor se puede auxiliar para determinados procesos como la elección de metadatos, la corrección de errores ortográficos o para la detección de plagios

A su vez, en el caso de la traducción puede abaratar los costos porque realiza esta tarea con relativa facilidad y confiabilidad, lo mismo ocurre con los audiolibros, pues no es necesario tener todo un equipo y dirigirlo, la IA puede hacer varias funciones. Es cierto que la mayoría de esas herramientas están en inglés, pero siempre hay algunas en español que pueden ser bien utilizadas. A la hora de hacer la selección de un plan editorial serviría para tener una opinión, otros puntos de vistas, al pedirle que juegue un papel que a menudo como editor nos cuesta trabajo.

Sirven, aclaró, pero hay que estar atentos porque están diseñadas para dar una respuesta, pero no significa que siempre sea una buena respuesta. Además, ellas trabajan con información que ya tienen almacenadas en sus bases de datos, de manera que sus ideas no son originales. Incluso algunas respuestas rozan con el plagio y muchas veces asumen los sesgos históricos (racimo, homofobia etc.).

Sin embargo, hay que tener en cuenta a los competidores, pues ellos estarán utilizando las mismas herramientas e intentando sacarle el mayor provecho, al igual que nosotros.

Este sería el momento entonces de repensar los equipos de trabajo. De contratar personas que sepan utilizar las herramientas porque aún necesitan curaduría, de lograr que cada uno de los actores en el proceso de producción del libro sea capaz de hacer uso de la IA en aras de ganar tiempo y productividad.

A continuación, comentó algunos aspectos éticos y sociales que siempre tienen zonas grises porque hay mucha polémica alrededor del tema y alertó sobre la necesidad de revisar con periodicidad los contratos porque todo en el metaverso cambia de manera vertiginosa.

La IA está en constante desarrollo y su implementación no es todavía imprescindible, pero existe un cambio de paradigma inevitable y los editores deben adaptarse y, sobre todas las cosas, estar preparados.

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