Frei Betto en Pueblo y Educación

La 32 Feria Internacional del Libro recibió al escritor brasileño Frei Betto durante la presentación de tres de sus libros. 

«Existen tres prioridades en la situación de coyuntura latinoamericana: la educación política del pueblo, la educación política del pueblo y la educación política del pueblo», expresó el teólogo de la liberación, Frei Betto, en la sala Portuondo de la 32 Feria Internacional del Libro de La Habana. Como parte de la presentación de tres de sus obras, la editorial cubana Pueblo y Educación exhibió Para una educación crítica y participativa.

El autor comentó que «sufrimos diariamente una ofuscación política por vivir en un panorama hegemónico capitalista. En estos días se vive una deseducación política, para enfrentarlo tenemos que establecer métodos muy eficaces y pedagógicos para que la gente tenga una conciencia crítica hacia ese sistema imperialista que hoy se impone en el planeta».

La editora de Pueblo y Educación, Yaneys López Argüelles, comentó que «la editorial presentó Por una participación... durante el evento Universidad a principios de febrero en el Palacio de las Convenciones. También se encuentra en formato digital a través del enlace de la editorial». Este compendio de textos abarca los nuevos desafíos representados por la televisión, las tecnologías digitales y las redes sociales.

«Hay varios textos sobre el trabajo en la educación popular, política y crítica», agregó, mientras refería su lectura principalmente al trabajo docente. «Agradezco mucho a las editoriales mexicanas y cubanas por el esfuerzo que requiere sacar estos libros. Sé las dificultades que tiene el país, la falta de papel y la importancia de aplicar el dinero en la alimentación», expresó Frei Betto sobre el proceso de publicación.

Recordó las palabras Santo Domingo, fundador de su comunidad religiosa: «Hubo un momento de mucha hambre en el pueblo y Santo Domingo decidió vender sus libros. La gente se espantó porque tenía libros muy preciados. Estaba vendiendo para comprar comida para la gente. Esos libros eran manuscritos, hechos sobre piel animal y él dijo una frase que se tornó muy conocida en nuestro mundo de dominicos: «Yo no puedo estudiar en pieles muertas mientras las pieles vivas no tengan cómo seguir viviendo. El derecho a la vida está por encima de cualquier bien cultural», concluyó.
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Un acto de justicia artística