Bien se alumbró el día en la ciudad de Guantánamo y la calle Calixto García e instituciones que acogen la 34 Feria Internacional del Libro FILHCUBA 2026, abrían en cálida la bienvenida a público y participantes.
Así ocurrió en la Casa Museo Pedro Agustín Pérez, donde no hicieron falta flores ni tribunas para recordar a Fidel Castro, a 100 años de su nacimiento; alcanzó con sentarse a conversar, como a él le gustaba.
El panel Fidel Castro, centenario de ideas, fue precisamente escenario donde historiadores, profesores universitarios y trabajadores de la cultura hablaron de ideología, salud y ética.
Allí se dialogó del hombre que, según la doctora Maritza Mauri López, entendió temprano que emancipar a un país exigía también emancipar las mentes; la profesora vio aquella convicción en el joven que leyó a Martí y a los clásicos del marxismo, y que en 1953 ya diseñaba una estrategia donde la lucha armada y la preparación ideológica eran dos caras del mismo proyecto.
La conversación se detuvo luego en la Cuba que Fidel diagnosticó desde su alegato de defensa La Historia Me Absolverá: una isla donde la esperanza de vida se quedaba en 55 años, la mortalidad infantil marcaba 60 por cada mil nacidos vivos y había un médico por cada mil habitantes.
Magaly Sánchez Turcaz puso cifras locales: en Baracoa, ciudad primada, apenas seis galenos atendían a 72 mil personas, y el 94 por ciento de la población arrastraba parásitos.
«Aquel pensamiento se volvió política, y aquella política derivó en vacunas, brigadas y escuelas; hoy Cuba ha cooperado en más de 160 países y la Escuela Latinoamericana de Medicina ha graduado a más de 31 mil médicos de 122 naciones», apuntó.
Además, desde fecha tan temprana como 1963 partió la primera brigada médica cubana al exterior, gesto que se repitió en Chile, Venezuela, Bolivia y decenas de naciones.
La doctora Elvira Favier Pereira prefirió hablar del Fidel ético, el de ‹pensar hablar y actuar bien›, el que fue primero en cada trinchera y convirtió la confianza en método: «Fidel no se crió para perder, se fue invicto».
Mencionó también el llamado del Líder Histórico a que Cuba se convirtiera en un país de hombres de ciencia, una visión que permitió crear instituciones como el Centro de Inmunología Molecular y el de Ingeniería Genética y Biotecnología, claves para que la isla produjera sus propias vacunas contra la COVID-19.
El panel insistió en que el centenario no se agota en la celebración, se trata, dijeron, de que los más jóvenes descubran que aquel pensamiento sirve también para leer el mundo de hoy y preservar la memoria histórica para la resistencia cultural.