El español, la lengua que nos une

Esta tarde del 16 de febrero a las 2:00 p.m., en la Sala José Antonio Portuondo de la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña tuvo lugar la inauguración del Salón Profesional correspondiente a la edición 32 de la Feria Internacional del Libro de La Habana. Para ello, el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, ofreció la conferencia «Leer el español. El Instituto Cervantes como embajador de la lengua en el mundo».

A la cita acudieron el embajador de España en Cuba Ángel Martin Peccis, el Ministro de Cultura Alpidio Alonso Grau, la Premio Nacional de Literatura Nancy Morejón y el poeta Waldo Leyva, entre otros muchos invitados.

García Montero comenzó por contar un poco la historia de la institución que dirige, pues a pesar de expresar que este relato pudiera ser harto conocido, remarcó algunos matices importantes para poder apreciar a plenitud la labor que se viene haciendo. El Instituto Cervantes es muy joven. Nació después que otras instituciones europeas porque no podía crearse en una dictadura. Y es que el Instituto difunde no solo la literatura española, sino la lengua en España. A razón de que la dictadura sometió a las lenguas que no representaban a Franco (el catalán, el gallego, el euskera) no era el ambiente idóneo para su surgimiento. La dictadura pretendía aún así ser la dueña de la lengua. Algo que resulta sumamente ridículo porque de aproximadamente 500 millones de hispanohablantes, los españoles son solo el 8 por ciento. El español no se habla únicamente en la metrópolis, existen numerosas variantes dialectales y regionales incluyendo, como es natural, a Latinoamérica.


Así, se tomó conciencia de que en el horizonte actual el español puede ser un importante representante de la identidad cultural y social. Hablamos una lengua muy rica, somos la segunda lengua en hablantes nativos después del mandarín y esto es necesario entenderlo para llevar a cabo proyectos que respondan las grandes líneas de trabajo que tiene una institución de ese tamaño.

Esa es parte esencial del trabajo de hoy: la pluralidad de normas regionales. El instituto aboga por el pluricentrismo y la plurinormatividad. No podría ser de otra manera pues «Los hablantes son los dueños del idioma», aseguró. Los hispanohablantes somos una comunidad y, la mejor manera de preservarla es aceptar la diversidad.

Montero aludió también a varios autores que reflexionaron en algún momento sobre el idioma español. Así, citó a Mario Benedetti, Fina García Marruz y a José Martí, entre otros.

La literatura es la mejor manera de reivindicarnos y de impedir la colonización. De revalorizar la independencia y la soberanía, pero sin olvidar la historia. Es la mejor metáfora del contrato social. El autor convive con el lector. Conforma un nosotros, una comunidad. Esa es para él, aseguró, una de sus principales funciones

Compartió, a su vez, con el público, algunos de los múltiples proyectos que realiza o rige la institución a lo largo del mundo pues remarcó la importancia del trabajo fuera de la frontera de España, y, concluyó mostrando su faceta de escritor con la lectura de su poema «Un idioma».

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Las palabras que gotean