El área martiana de la Sociedad Cultural José Martí arriba a su mayoría de edad en la presente Feria del Libro en Ciego de Ávila, un espacio que ha convertido la memoria mambisa del descarrilamiento de La Cuenca en cantera viva de valores, lecturas y encuentros.
El patio donde cada año la institución despliega su área en esta fiesta de las letras en la central provincia de Cuba, lleva el nombre de una locomotora, la misma que un mural de cerámica del Museo Provincial Coronel Simón Reyes Hernández rescata del olvido y que las fuerzas mambisas hicieron descarrilar cuando abastecía a las tropas españolas acantonadas en la trocha de Júcaro a Morón. No es un dato decorativo: es la raíz de un espacio que este 2026 cumple 18 años de existencia ininterrumpida.
Odalys Margarita Sánchez Méndez, al frente de este sitio durante varias ediciones, no oculta el orgullo al repasar casi dos décadas de trabajo. Recuerda a los fundadores, entre ellos a Juan Pedro Melo Pacheco, presidente de la filial provincial en aquellos años iniciales, y a los socios y miembros de los distintos clubes martianos que han sostenido el proyecto hasta hoy con mesas de opinión, diálogo con escritores y agrupaciones musicales de pequeño formato, y la promoción de títulos que avivan lo que ella llama una lectura consciente.
Detrás de esa insistencia hay una convicción que Sánchez Méndez enuncia sin rodeos: «en la medida en que los avileños sean mejores lectores, serán también mejores seres humanos. Los libros sostienen, consuelan y reviven; refugiarse en la buena literatura ayuda a entender los tiempos y a enfrentar los tropiezos que la vida impone». La corriente edición de la feria trae novedades que se anudan a ese propósito.
Hubo un espacio especial dedicado a Rusia, país invitado en esta ocasión, en reconocimiento a la comunidad del país eslavo que durante años ha mantenido vínculos con la sociedad cultural. Dentro de ese homenaje se distinguió a la escritora de origen ruso Larisa Diácova, reconocida en 2026 con varios premios, especialmente por sus monólogos, y con presencia en antologías internacionales.
Sánchez Méndez sitúa esta área dentro de lo que llama el modelo axiológico martiano, entroncado con el concepto de Revolución que definió Fidel Castro Ruz, de quien este año se conmemora el centenario. Defensor declarado del libro y de la cultura, el Comandante en Jefe es también, a su juicio, parte de la genealogía que sostiene este espacio.
Es esta cita en el museo provincial un pretexto para razonar, cultivarse y defender lo cívico frente a un presente que no deja de exigir lectores mejores.