Una parte de las presentaciones de la 33 Feria Internacional del Libro de La Habana son actividades profesionales, con reflexiones sobre literatura, narrativa, ensayo o poesía. Sin embargo, entre las diversas facetas que tiene este encuentro, hay algunas dedicadas al mejor público —si se sabe hacer bien—, y esa es justo la propuesta de la editorial Ediciones Cauce, de Pinar del Río.
Sobre la más occidental de las provincias cubanas y sus mogotes, sobre duendes escondidos debajo de las tazas y los zapatos que se usan poco, sobre flores y cuentos intercambió la tropa de esa editorial con estudiantes de la escuela de la enseñanza especial 28 de enero, de Guanabacoa, donde estudian niñas y niños con patologías de la visión, como han hecho durante estos días de FILHCuba2025 con otros grupos de pequeños, e incluso, sus padres.
A los duendes, les dijo Yeniset Pupo de la Paz, directora de Cauce, les gusta el sol, el aire, los colores y les contó que una escritora pinareña, Nersys Felipe, los encontraba en su jardín y escribió cuentos sobre ellos. Uno bailó rumba al ritmo de la clave cubana, todos dibujaron, y grandes y pequeños jugaron y rieron motivados por el equipo de Cauce.
"Junto con el Observatorio Cubano del Libro y la Organización de Estados Iberoamericano para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), estamos presentando en esta feria un proyecto para promover la lectura hacia dos autoras pinareñas, que son Nersys Felipe y Celima Bernal, quienes cumplen 90 años en 2025; y con este espacio comienza la campaña para celebrar la vida de estas dos autoras y su legado en la literatura infantojuvenil cubana", dijo la directora de Cauce.
Según explicó, quisieron involucrar varias de las propuestas de promoción que la editorial Cauce ha presentado a lo largo de los últimos tiempos en Pinar del Río, como la guardería creativa, un espacio para la infancia en el que "se involucra no solamente el tema de la lectura, sino también otros aprendizajes ,y se traen artistas de diferentes manifestaciones que pueden ser de narración oral, las artes plásticas, la música, para trabajar con los niños; es un espacio que desde la lectura va a las manifestaciones artísticas para crear en los niños la idea de que esa actividad no es un momento aburrido que tiene que ver con el estudio y con la disciplina, sino que también puede ser un espacio de recreación, de cosas lúdicas, de diversión y de qué ellos mismos puedan también crear sus propios divertimentos".
Al espacio se han sumado artistas como Yanet Llovet, con su proyecto Aventuras Cartoneras; Dayana Deulofeu, y el griot camerunés Boniface Ofogo. Además, ha insertado a un grupo de estudiantes de primer año de la carrera de filología de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana: "no solamente como apoyo del proyecto, sino también como una suerte de pasantía durante todos los días de la feria, a fin de que puedan aprender cómo se promueve la literatura infantojuvenil, para que puedan ellos mismos convertirse en promotores de la obra de Nersys y Celima durante toda la campaña a lo largo del año".
El proyecto se llama Lectura en movimiento con Rehilete, nombre este último que responde a una colección de 34 autores de la editorial Cauce y en la que están representados autores de todas las provincias del país; una acción que no solamente se desarrolla dentro de la guardería y en el salón concretamente, sino también en otros espacios de la feria: la Gran Librería, en el estand de Gente Nueva y, por supuesto, en el de Pinar del Río, promocionando a las dos autoras pinareñas.
"Nosotros creemos que promocionar la literatura infantil es hacer lo mejor que podemos por la infancia, enseñarles en la búsqueda propia de la espiritualidad y el crecimiento".
Con una visión estratégica y coherente, en sus actividades hacen también conversatorios con las familias. "Tenemos una charla que se llama Deja que tu hijo rompa el libro, porque el primer objeto restrictivo que les compramos a nuestros hijos son los libros, se los compramos y les decimos: 'no lo rompas, no lo toques con las manos mojadas, no lo pongas en el piso, no lo pongas en la cama, no lo lleves para la mesa, no se lo prestes a tu amigo... y entonces tenemos una charla con los padres sobre eso, y también se hacen dinámicas, con los niños por un lado, y con los padres, por otro".
Al respecto, argumentó Pupo: "los niños son mediados por las decisiones de los padres, los padres son quienes compran los libros y quienes disponen de su tiempo para leerles en la mayoría de los casos y para hacer este tipo de actividades de aprendizaje".
Según refirió, en Pinar del Río organizan la guardería creativa en el verano y en las semanas de receso, los trueques literarios, que también han hecho en la feria y que consisten en salir a la calle y decirles a las personas que regalen un libro o, si recomiendan alguno, le regalan otro, entre otras iniciativas que promueven la lectura y que los libros tengan una segunda, tercera o cuarta oportunidad, intercambiando o regalando libros que ya leyeron.
De acuerdo con Daisy Quevedo Pol, auxiliar pedagógica de la escuela especial 28 de enero, por sus patologías, hay algunas actividades que no pueden realizar, pero la feria es un espacio seguro para ellos, donde pudieron bailar y dibujar, que constituye un ejercicio que también hacen en la escuela como actividad complementaria. "Estamos felices y agradecemos a la feria que nos da la oportunidad de traer hacia acá todos los días, hasta que termine la feria, a los de cuarto grado — que asisten a un aula taller—, grupo al que hemos incorporado a otros de diferentes grados para que puedan acceder a esta oportunidad".